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A nueve días de los terremotos que sacudieron La Guaira, los equipos de rescate continúan las labores entre los escombros, aunque la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuye con el paso de las horas.
En la residencia Mar de Leva, en Caraballeda, familiares de Jesús Guedez (65 años) y su hijo Abraham Guedez (20), con condición del espectro autista, fueron informados de que ya no existen señales de vida bajo la estructura colapsada. El pasado 1 de julio fue recuperado el cuerpo de Dunia Medina, quien, según los rescatistas, tenía menos de 24 horas de haber fallecido.
Andrea Guedez relató que durante los primeros días la búsqueda se realizó con pocos recursos. “No teníamos un pico ni una pala; el apoyo llegó días posteriores. Por acá han pasado más de 15 grupos de rescate”, afirmó. También recordó que los rescatistas detectaron indicios de supervivencia en la zona: “Hubo señales de vida, escucharon respiración y movimiento. Ahora bajo los escombros sigue mi papá y mi hermano”.
En las residencias Tahití, Natasha Guerrero (59) continúa esperando respuestas sobre su hermano Alfonso Guerrero, médico ginecobstetra de 71 años. Según vecinos, el hombre seguía con vida la mañana del 25 de junio. “Si me lo hubiesen auxiliado, quizás estuviera vivo ahorita. Hoy es 3 de julio y no han llegado hasta donde está mi hermano”, lamentó.
Las inspecciones realizadas por equipos de rescate de Portugal, México y El Salvador en el edificio Tahití no detectaron nuevas señales de vida. Un portavoz portugués informó: “No pudimos encontrar señales de personas con vida en esa edificación”. Posteriormente, un socorrista salvadoreño coincidió al señalar que “la verdad es que ya allí no hay nadie”.