Lucas Gámez, el niño argentino de ocho años que había desaparecido en Venezuela, fue encontrado muerto este miércoles. El menor de edad era buscado desde que los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter que azotaron al país.
El niño, oriundo de Buenos Aires, estaba junto a su tío en un departamento del segundo piso de un edificio en La Guaira cuando ocurrieron los sismos. Sus padres, Blancalida Martínez Coronado y Marco Gámez, vivieron en la Argentina durante más de 10 años tras mudarse en 2013.
Los operarios trabajaban en cavar un túnel para acceder a las víctimas que estaban en el piso donde quedaba el departamento. La madre del niño había dicho que allí habían detectado una «fuente de calor corporal a 10 metros de profundidad» entre los escombros del edificio.
El estado de La Guaira fue el epicentro de la devastación, donde barrios enteros se derrumbaron y estructuras colapsaron. La reconstrucción indicaba que Lucas pasó el día en la playa y volvió al departamento minutos antes del primer temblor. La familia había señalado que la información posterior era confusa, por lo que no se había determinado la ubicación exacta de ambos al momento del derrumbe.
El menor habría sido encontrado por las brigadas USAR
(Búsqueda y Rescate Urbano) argentinas. Son unidades altamente especializadas en operaciones de salvamento en estructuras colapsadas que fueron enviados por el gobierno argentino.