La Cámara de Representantes volverá a estar controlada por los demócratas, que también logran escaños en el Senado en Texas, por primera vez en décadas, Georgia, New Hampshire, Ohio, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
El tsunami azul avanza con el paso de las horas. Los demócratas acarician una contundente victoria en las elecciones de medio término, en una noche adversa para el presidente Donald Trump.

Los acontecimientos se han sucedido rápidamente: los demócratas recuperan el control de la Cámara de Representantes y, por primera vez en décadas, logran una victoria en Texas con el triunfo de James Talarico. En Georgia, el senador Jon Ossoff revalida su cargo; en New Hampshire, Chris Pappas se convierte en el primer hombre abiertamente gay en llegar al Senado, mientras que Roy Cooper logra una victoria en Carolina del Norte.
Además, Keisha Lance Bottoms se convierte en la primera mujer negra en gobernar Georgia. Por su parte, los republicanos mantienen el escaño en el Senado por Florida, con la victoria de Ashley Moody, mientras Byron Donalds se convierte en el primer gobernador negro de ese estado, que se consolida como principal bastión conservador.
Los demócratas también conquistan el Senado
Con la victoria de Josh Turek en Iowa, los demócratas alcanzan los 51 escaños necesarios para obtener la mayoría en el Senado. De esta manera, el partido pasará a controlar ambas cámaras del Congreso estadounidense durante la segunda mitad de la presidencia de Donald Trump.
Josh Turek gana la batalla por el Senado en Iowa
El demócrata Josh Turek, candidato en un estado tradicionalmente conservador, se convirtió en el nuevo senador por Iowa. A sus 47 años, utiliza silla de ruedas desde niño y logró superar a su rival republicana Ashley Hinson.
Turek, triple medallista olímpico, recorrió los 99 condados del estado durante la campaña y centró su mensaje en el descontento de las familias por el aumento del costo de la vida, responsabilizando de esta situación a las políticas de Donald Trump.
También consiguió el respaldo de importantes sectores agrícolas, afectados por el encarecimiento del diésel y los fertilizantes. Su victoria representa el primer gran triunfo demócrata en Iowa en casi 20 años.