Ante el severo deterioro de las condiciones socioeconómicas que afecta al sector público, Dilma Albarrán, en representación del Sindicato de Trabajadores de la Gobernación del estado Mérida, levantó una voz firme y categórica para ratificar que la clase trabajadora se mantendrá movilizada de manera pacífica, organizada y constante en defensa de sus derechos laborales.
La vocera sindical enfatizó que las exigencias del gremio no responden a agendas políticas, sino a una necesidad humana y constitucional de contar con sueldos dignos que permitan cubrir la canasta básica familiar y garantizar la calidad de vida de los obreros, empleados y jubilados que diariamente sostienen el aparato administrativo de la entidad andina.
Desde la dirigencia sindical se subrayó que las demandas planteadas al Ejecutivo regional y nacional no constituyen concesiones extraordinarias, sino que exigen el cumplimiento irrestricto de las leyes laborales y la restitución de la contratación colectiva, la cual contempla primas socioeconómicas, cobertura de salud eficiente, servicios de previsión social y beneficios que hoy se encuentran pulverizados por la crisis.
Albarrán manifestó que el esfuerzo y los años de entrega de la fuerza laboral no pueden seguir siendo retribuidos con salarios precarios. Asimismo, recordó que la verdadera paz social solo se alcanza cuando se garantiza la justicia y el respeto a las conquistas históricas de los trabajadores.
Finalmente, el gremio sindical hizo un llamado urgente a las autoridades institucionales para establecer una mesa de diálogo franca y con capacidad de respuesta inmediata, advirtiendo que los servidores públicos del estado Mérida continuarán alzando su voz y ejerciendo su conciencia, utilizando todas las vías legales y pacíficas necesarias hasta obtener soluciones concretas que dignifiquen su labor.
JQ, CNP 23.851.