La Guaira, 1 de julio de 2026.- Ocho días después de los terremotos del 24 de junio, decenas de familias permanecen frente a los edificios colapsados de la Misión Vivienda en Playa Los Cocos, Caribe, esperando noticias de sus seres queridos. Entre ellas están Janett Noriega y Francisco Moreno, quienes buscan a seis familiares desaparecidos desde el momento del sismo.
Mientras continúan las labores de rescate, los familiares denuncian la lentitud de las operaciones y la falta de equipos pesados para remover los escombros sin poner en riesgo a posibles sobrevivientes. “Solo aceptaré que murieron cuando vea sus cuerpos”, resume Janett.
La pareja viajó nuevamente a la zona llevando 170 sándwiches, agua, galletas, caramelos y chupetas para rescatistas y voluntarios. “Tenemos ocho días y no tenemos certeza de nada. No sabemos si están vivos o están muertos”, afirma Noriega.
En los alrededores del complejo habitacional, familias enteras han improvisado campamentos bajo toldos para soportar el sol y las lluvias mientras esperan información. Soldados, bomberos, Protección Civil, paramédicos, brigadas internacionales y voluntarios trabajan de manera continua entre toneladas de concreto.
Durante la jornada, el protocolo de silencio fue activado en varias oportunidades cuando equipos internacionales detectaron posibles señales de vida. Sin embargo, ninguna dio resultados positivos.
Janett cuestiona la respuesta oficial y asegura que son los propios familiares quienes han asumido gran parte de la búsqueda. “Los expertos dicen: ‘No detectamos vida’ y siguen de largo, pero yo digo que tampoco detectaron muertos”, sostiene.
Otro familiar, Diego López, continúa buscando a varios parientes desaparecidos en la torre B de la Misión Vivienda. “La última comunicación fue minutos antes de los terremotos”, relata mientras organiza, junto con otros familiares, una nueva búsqueda entre los escombros.
En las labores participan brigadas internacionales apoyadas por perros rescatistas, entre ellos los canes turcos Paha y Herif, que trabajan diariamente en estructuras altamente inestables.