El sistema eléctrico nacional (SEN) continúa siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación económica de Venezuela. Años de desinversión, falta de mantenimiento y fuga de personal especializado han reducido la generación eléctrica a poco más de 12.000 megavatios, frente a una demanda superior a los 14.000.
Tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en enero de 2026, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, incluyó la estabilización del sistema eléctrico entre las prioridades del plan de recuperación nacional. La estrategia comenzó con un diagnóstico realizado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Christopher Wright, quien calificó como “dilapidado” el estado de la infraestructura energética venezolana.
La recuperación del sector tomó impulso con la firma de acuerdos entre Corpoelec, General Electric e Impsa. Según Rodríguez, el convenio con General Electric permitirá recuperar 1.000 megavatios en los primeros 24 meses y más de 5.000 megavatios en cuatro años. Por su parte, el acuerdo con Impsa contempla la culminación de la represa de Tocoma y otros proyectos que aportarían hasta 2.640 megavatios adicionales al sistema.
Paralelamente, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión una reforma legal que busca abrir el sector eléctrico a la inversión privada, permitiendo la participación de empresas mixtas y privadas en proyectos de generación y modernización de la infraestructura.
La pieza clave de la recuperación se encuentra en el estado Bolívar. Allí está ubicada la Central Hidroeléctrica Manuel Piar (Tocoma), una obra iniciada en 2007 y paralizada desde 2014. Con una capacidad proyectada de 2.160 megavatios, Tocoma es considerada fundamental para reducir el déficit energético, fortalecer la estabilidad del sistema y aliviar la presión sobre el complejo hidroeléctrico del Bajo Caroní.
Aunque la obra presenta un avance civil cercano al 80 %, expertos estiman que su culminación requerirá más de 1.500 millones de dólares y al menos dos años de trabajo continuo. Sin embargo, su puesta en marcha es vista como uno de los pasos más importantes para garantizar un suministro eléctrico más estable en Venezuela.