Wilber Garcés Pérez, venezolano de 28 años, denunció que permanece con una bala alojada en la espalda tras recibir un disparo de un agente de ICE en Austin, Texas, mientras trabajaba como repartidor de DoorDash. El migrante aseguró que no ha recibido la atención médica que necesita.
“Estoy mal, tengo la bala ahí todavía. No he recibido la ayuda necesaria de los médicos”.
Garcés explicó que el proyectil no fue extraído porque se encuentra cerca de la columna vertebral y aseguró que el disparo también le provocó una fractura en la clavícula.
“Tengo mucho dolor porque el disparo me fracturó mi clavícula y en el hospital al que me llevaron, no me quisieron sacar la bala porque estuvo cerca de pegarme en la columna vertebral”.
Tras ser trasladado a un centro de detención de ICE en Pearsall, el venezolano afirmó que continuó con fuertes dolores y que solo recibió un analgésico. Posteriormente comenzó a perder movilidad en el lado izquierdo de su cuerpo, por lo que fue llevado nuevamente a un hospital, según informaron congresistas de Texas y su abogada.
“Le estaba diciendo que me dolía demasiado, que no me podía mover. Estaba prácticamente desmayado”.
El caso ha provocado protestas en Austin y llamados de abogados, activistas y congresistas para esclarecer las circunstancias del operativo y garantizar la atención médica de Garcés. Las autoridades federales mantienen una investigación sobre el tiroteo.
Fuente: EL PAÍS / AP