Cirion Technologies, principal proveedora de la red de fibra óptica submarina SAC y de la red Tier 1en América Latina, informó que un barco especializado zarpó hacia Venezuela para la reparación del cable submarino que transmite datos a los prestadores de servicios en el país. La nave hará una parada previa en Curazao donde recogerá una tripulación y material especializado.
La empresa explicó a través de una nota de prensa que el anillo de conectividad de Caracas fue restablecido en menos de 48 horas tras los terremotos del 24 de junio. En paralelo, activó rutas alternativas internacionales que permitieron mantener operativos más del 60% de sus clientes.
«Hoy la red interna de Venezuela opera con normalidad. El único enlace pendiente de restauración es el internacional, que depende de la reparación física del cable submarino cortado a aproximadamente 1.800 metros de la costa de La Guaira», indicó la compañía.
El cable submarino que conecta a Venezuela con el mundo llevaba 20 años en operación sin un solo corte pero sufrió daños como consecuencia directa del fenómeno natural.
«La compañía es miembro de una cooperativa internacional de reparación y mantenimiento de cables submarinos, a la que destina varios millones de dólares al año para garantizar acceso prioritario a un buque especializado ante cualquier incidente. Esa membresía fue lo que permitió movilizar el barco en días, no en meses», detalló la nota de prensa.
Autorización gubernamental
La operación requirió múltiples autorizaciones gubernamentales. En condiciones normales, este proceso toma más de 45 días, sin embargo fueron obtenidas en tiempo récord gracias al trabajo coordinado con la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), ministerios y autoridades venezolanas, dijo Cirion Technologies.
Así será la reparación
Una vez posicionado sobre el punto del corte, el buque despliega un robot que desciende al lecho marino, localiza el cable y realiza un corte limpio. Los dos extremos quedan marcados con boyas. El equipo sube el extremo marino a superficie, lo energiza desde el barco y verifica con un instrumento de medición óptica que no haya cortes adicionales — con precisión de centímetros.
Una vez confirmado, sube el extremo costero y ejecuta la fusión: un láser con alineamiento micrométrico une ambos extremos de fibra — cada uno una fracción del grosor de un cabello humano. Se colocan protectores impermeables a presión sobre la unión. El cable vuelve al fondo. Se inyecta electricidad desde tierra. La conectividad se restablece.
Con información de nota de prensa.