Las principales universidades públicas de Venezuela amanecieron este miércoles bajo un cese total de actividades académicas y administrativas. La convocatoria de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv) y la Asociación de Profesores de la UCV (Apucv) tuvo eco en todo el territorio nacional, a excepción de la Universidad de Carabobo, cuya directiva desistió de sumarse al paro.
Los docentes denuncian que el salario mínimo, estancado en 130 bolívares desde marzo de 2022, condena a la academia a un colapso definitivo.
José Gregorio Afonso, presidente de la Apucv, reportó al menos 90 % de acatamiento del paro en todo el país. El docente afirmó que en la UCV todas las actividades estuvieron paralizadas.
«En todo el país, el reporte es el mismo. Asambleas de profesores y acatamiento general. Nosotros no queremos esto, sabemos que no es el camino, pero la circunstancia obliga; todo depende del Gobierno, que esto pueda ser distinto y que se fije el 1 de mayo el salario como lo exige la Constitución», agregó.
Afonso señaló que otros sectores, como el de la salud, también realizaron asambleas para planificar más acciones de protesta y de reclamo.
Caracas: El clamor en la UCV
En la ciudad capital, la Universidad Central de Venezuela (UCV) lideró la jornada. Los trabajadores universitarios cerraron varios accesos a la casa de estudios y manifestaron a viva voz sus exigencias.
La comunidad ucevista señala que el ingreso mensual de un docente exclusivo apenas alcanza para pocos días de alimentación. Los líderes gremiales rechazan las bonificaciones sin incidencia salarial y exigen que cualquier ajuste se refleje en las tablas de remuneración oficiales.
Las regiones: Resistencia en el interior
El panorama en los estados refleja una realidad aún más crítica. En la región de Guayana, los gremios denunciaron que el presupuesto de las instituciones apenas cubre el 7% de los gastos de funcionamiento. Los profesores de la zona señalan que prácticamente «pagan para trabajar», pues costean de su propio bolsillo el transporte ante la ausencia de rutas universitarias y salarios de miseria.
En el Occidente, la Universidad del Zulia (LUZ) y la Universidad de Los Andes (ULA) reportaron un alto acatamiento del paro. Desde estas instituciones, los decanos advierten sobre la fuga masiva de talento humano hacia otros países. Los estudiantes de estas regiones se sumaron a las protestas para demandar mejoras en las becas y el fin de la persecución académica.
En los Llanos, universidades como la Unellez aprobaron en asamblea intergremial la paralización de 24 horas.Los trabajadores recalcaron que la canasta básica familiar supera los 600 dólares, una cifra inalcanzable para cualquier empleado del sector público educativo en las condiciones actuales.