En medio de una multitudinaria recepción que desbordó las inmediaciones del Aeropuerto Juan Pablo Pérez Alfonso, el exgobernador del estado Mérida, Williams Dávila Barrios, regresó este sábado a tierras merideñas tras su excarcelación de El Helicoide. Entre consignas de libertad, banderas y el afecto de militantes de la Plataforma Unitaria, amigos y ciudadanos de diversos municipios, el dirigente envió un mensaje de firmeza, fe y compromiso democrático.
«Sus oraciones y esta expresión de afecto vencieron y rompieron los barrotes de El Helicoide; hoy estoy libre no por una concesión, sino porque jamás cometí un delito», sentenció Dávila al iniciar sus declaraciones. El dirigente calificó su detención como un «secuestro» basado en invenciones jurídicas de odio, asociación para delinquir y rebelión, cargos que, según afirmó, nunca pudieron quebrantar su voluntad gracias a la fortaleza que aprendió del pueblo merideño.
Una lucha contra el miedo y por la amnistía
Dávila Barrios fue enfático al señalar que su retorno tiene un propósito claro: la movilización ciudadana. «Mi principal contribución en este momento es que se pierda el miedo y que sigamos luchando. Hay una coyuntura favorable que debemos aprovechar para organizarnos y seguir uniéndonos como factores de oposición».
Durante su intervención, el líder político realizó un análisis crítico sobre la actual Ley de Amnistía, exigiendo que su aplicación sea automática y no discrecional. «La amnistía no puede estar bajo el criterio de ningún juez; es materia de orden público. Aún faltan muchos: dirigentes sindicales, jóvenes, mujeres y militares que siguen tras las rejas. Exijo también la devolución inmediata de los activos y propiedades de las víctimas, que son propiedad privada y no del régimen», denunció.
Reconocimiento a la resistencia y unidad
El exgobernador agradeció a diversos dirigentes y alcaldes, destacando la valentía no tuvieron temor en dar la cara durante los momentos más críticos. Asimismo, recordó con nostalgia y afecto sus recorridos por sectores de todo el estado Merida, reafirmando que su conexión con la geografía humana de Mérida se mantuvo intacta durante el aislamiento.
«Yo pude haberme ido del país cuando me liberaron bajo condiciones, pero aquí estoy y aquí me quedé. No tengo horchata en las venas, sino sangre caliente para echar hacia adelante por la libertad de Venezuela», expresó entre aplausos, confirmando su respaldo a la candidatura unitaria de María Corina Machado.
Fe y compromiso humanitario
Visiblemente conmovido, Dávila relató cómo la fe y la oración (citando el Salmo 91) fueron su refugio mientras enfrentaba graves complicaciones de salud, como una septicemia y prostatitis severa derivadas de las condiciones de su captura. «Dios existe y no me dejó solo. La fe fortaleció mi corazón».
Finalmente, el dirigente señaló que lo que más le marcó de su paso por la prisión fue la «fraternidad extraordinaria» entre los presos políticos, donde no existen fronteras partidarias, sino una causa común. Tras su llegada, Dávila se dirigió a una misa en acción de gracias, anunciando que próximamente iniciará un recorrido por los barrios y comunidades de la zona Panamericana para «levantar el ánimo» de la población. Prensa Horacio Rondón. CNP:22.091