En el marco de un discurso pronunciado en el último día de su agenda pública, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, coincidió indirectamente en la agenda mediática con una creciente polémica protagonizada por su antecesor, Donald Trump, y el papa León XIV.
A través de su red social Truth, Trump publicó una serie de mensajes en los que cuestionó abiertamente al pontífice. “No quiero un papa que critique al presidente de los Estados Unidos, porque estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido —POR UNA APLASTANTE MAYORÍA—“, afirmó el exmandatario.
La controversia se intensificó con otra declaración: “No quiero un Papa que considere aceptable que Irán posea un arma nuclear”, escribió Trump, en respuesta a críticas del Vaticano sobre su postura frente al conflicto con Irán.
El tono se elevó aún más cuando el republicano declaró ante periodistas en la Base Conjunta Andrews: “No creo que esté haciendo un muy buen trabajo”; “no soy admirador del papa León”.
Estas declaraciones se producen luego de que el pontífice denunciara durante el fin de semana el “delirio de omnipotencia” que, según él, está alimentando la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, e instara a los líderes mundiales a retomar el camino de la negociación.
Durante una vigilia por la paz celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa evitó mencionar directamente a Estados Unidos o a Trump, aunque su mensaje fue interpretado como una crítica clara. En días previos, había expresado en redes sociales: “Dios no bendice ningún conflicto. Cualquiera que sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas”.
En otro mensaje, añadió: “Las guerras que manchan el presente con sangre son fruto de la idolatría del poder y del dinero. ¡No nos acostumbremos al clamor de las armas y a las imágenes de guerra!”.
Trump también cuestionó la elección del pontífice, asegurando: “León debería estar agradecido, pues, como todos saben, su elección fue una sorpresa mayúscula”. Asimismo, afirmó que “la Iglesia lo designó únicamente por ser estadounidense, bajo la creencia de que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump”