Uno de los puntos más críticos de su declaración fue la denuncia de que el líder venezolano «vació sus cárceles» para forzar la entrada de delincuentes hacia territorio estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes un alto el fuego de dos semanas con Irán, condicionado a la reapertura “completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo.
La decisión fue comunicada menos de dos horas antes de que venciera el ultimátum impuesto por Washington a Teherán, en medio de una escalada de tensiones militares que había generado preocupación global.
Irán acepta tregua temporal
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní confirmó la aceptación del cese de hostilidades por un período limitado, al tiempo que anunció el inicio de conversaciones con Estados Unidos en Islamabad el próximo viernes.
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No obstante, el organismo advirtió que el acuerdo no implica el fin del conflicto. “Se enfatiza que esto no significa el fin de la guerra”, señaló en un comunicado, subrayando la fragilidad del entendimiento alcanzado.
Según Trump, el alto el fuego responde a que Estados Unidos “ha cumplido y superado todos los objetivos militares”, y busca facilitar la fase final de un acuerdo más amplio. El mandatario aseguró que las negociaciones avanzan sobre la base de una propuesta de 10 puntos presentada por Irán a través de Pakistán.
El anuncio se produjo tras contactos con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y el jefe del Estado Mayor, Asim Munir, quienes actuaron como mediadores para frenar un ataque estadounidense previsto para esa misma noche.
Escalada previa y presión internacional
Horas antes del anuncio, se registraron ataques estadounidenses contra infraestructuras en Irán, incluyendo puentes, un aeropuerto y una planta petroquímica, así como operaciones en la isla de Kharg, clave para la exportación de crudo iraní.
En respuesta, Teherán advirtió que podría atacar infraestructura en países vecinos del golfo Pérsico e informó sobre acciones contra objetivos en Arabia Saudí.
La posibilidad de una ofensiva mayor, que incluía amenazas contra infraestructura civil, generó fuertes reacciones internacionales. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó estar “profundamente preocupado”, mientras que el portavoz del organismo, Stéphane Dujarric, insistió en que no existe justificación militar para causar daño deliberado a la población civil.
Impacto en los mercados y escenario incierto
El anuncio del alto el fuego provocó una marcada volatilidad en los mercados energéticos. El crudo West Texas Intermediate llegó a caer hasta un 11 %, ubicándose por debajo de los 101 dólares por barril, mientras que el Brent cerró en torno a los 109 dólares.
A pesar del alivio momentáneo, el panorama sigue siendo incierto. A lo largo del conflicto, Trump ha pospuesto en varias ocasiones plazos para acciones militares, lo que ha generado escepticismo tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
El actual acuerdo representa, según la Casa Blanca, un paso relevante hacia la desescalada en Oriente Medio. Sin embargo, desde Teherán insisten en que la guerra no ha terminado, dejando en suspenso el futuro de la región en las próximas semanas.