El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que buques de guerra estadounidenses desplegados cerca de Irán pasarán frente a las costas de Cuba una vez concluido el conflicto, y amenazó con utilizar esa demostración de fuerza para presionar al Gobierno cubano a alcanzar un acuerdo con su secretario de Estado, Marco Rubio.
«Lo que vamos a hacer con Cuba es pasar por allí a la vuelta de Irán. Esos hermosos barcos pasarán frente a Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unas 50 yardas (unos 45 metros) de la costa», declaró Trump durante un acto político celebrado en Fort Myers, Florida.
El mandatario agregó que, tras esa maniobra, las autoridades cubanas «levantarán las manos» y Washington enviará a Rubio para «cerrar el acuerdo». «Nos ocuparemos de Cuba a nuestro regreso de Irán. Haremos una pequeña escala», insistió.
Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, quien rechazó las amenazas y advirtió sobre los riesgos de cualquier intento de intervención o dominación extranjera.
«Rechazamos todas las amenazas relacionadas con las ambiciones de Estados Unidos hacia Cuba», escribió el canciller en la red social X.
Rodríguez Parrilla añadió que la isla cuenta con «playas hermosas», pero también con «diente de perro», en referencia a las formaciones rocosas costeras, afiladas e inhóspitas, que caracterizan determinados tramos del litoral cubano. La expresión constituye una advertencia frente a quienes pretendan llegar a sus costas con «intenciones hostiles y ansias de dominación».
Rubio llama a colaborar con la CIA
Mientras Trump amenazaba con enviar buques de guerra frente a Cuba, el secretario de Estado, Marco Rubio, publicó un mensaje en X en el que instó a quienes deseen impulsar un «cambio» en la isla a participar en una «colaboración discreta con la CIA».
En agosto, el diario The New York Times informó que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense había establecido en secreto un grupo operativo dedicado a Cuba.
Estas declaraciones se suman a otras señales de presión política y militar sobre La Habana. En los últimos meses, Trump y Rubio han reiterado sus críticas al Gobierno cubano, mientras diversos medios estadounidenses han informado sobre posibles preparativos y evaluaciones militares relacionados con la isla.
Según la información publicada en esas fechas, entre las opciones analizadas figuraría la planificación de operaciones militares, incluidas evaluaciones sobre las formaciones necesarias, los plazos de ejecución y los recursos logísticos.
«Luego de Irán, Cuba»: una amenaza reiterada
La posibilidad de actuar contra Cuba después del conflicto con Irán no es nueva en el discurso de Trump. A comienzos de mayo, tras firmar una orden ejecutiva que sirvió de base para nuevas sanciones contra la isla, el presidente estadounidense manifestó su intención de tomar el control de Cuba una vez alcanzados sus objetivos militares en Oriente Medio.
En marzo, durante otra comparecencia en la Casa Blanca, Trump llegó a afirmar que tendría «el honor de tomar Cuba» y que podría hacer con ella «lo que quiera».
En aquella ocasión, describió a la isla como un territorio hermoso, con buenas tierras, paisajes, un clima maravilloso y un gran potencial turístico. También sostuvo que tomar su control podría resultar beneficioso para Estados Unidos.
La reiteración de estas declaraciones ha elevado la preocupación en Cuba ante la posibilidad de que las amenazas económicas y diplomáticas se acompañen de medidas militares.
Trump ha prometido que la guerra con Irán terminará inmediatamente después de las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre, aunque no ha detallado cómo alcanzaría ese objetivo.
Cuba denuncia presiones de Washington en la ONU
La nueva amenaza se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países y pocos días antes de la votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la resolución que pide el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, prevista para el 28 de octubre.
Recientemente, Bruno Rodríguez Parrilla denunció lo que calificó como «brutales presiones y amenazas de Estados Unidos» contra Estados miembros de la ONU para que modifiquen su voto sobre la resolución. Según el canciller, la campaña está dirigida personalmente por Marco Rubio.
La Habana sostiene que Washington intenta influir en la votación mediante presiones diplomáticas y económicas para debilitar el respaldo internacional a la condena del bloqueo.
En paralelo, las autoridades cubanas han denunciado la intensificación de las medidas estadounidenses dirigidas a restringir el suministro de combustible a la isla, así como nuevas acciones contra la cooperación médica cubana en el extranjero.
El Gobierno cubano considera que estas medidas forman parte de una estrategia de asfixia económica que agrava las dificultades del país y busca aumentar la presión interna sobre sus autoridades.
Presión política y conflicto militar
Las declaraciones de Trump también coinciden con un momento de incertidumbre política en Estados Unidos, donde las elecciones de medio término del 3 de noviembre determinarán la composición del Congreso.
El presidente mantiene su apuesta por una política de máxima presión contra Cuba mientras continúa el conflicto con Irán, que ha generado importantes tensiones militares en Asia Occidental y repercusiones económicas, entre ellas el encarecimiento de los combustibles.
En este escenario, las amenazas de enviar buques de guerra frente a la costa cubana representan una nueva escalada retórica en una relación bilateral marcada por décadas de enfrentamiento, sanciones y disputas diplomáticas.
La respuesta de Bruno Rodríguez Parrilla deja clara la posición de La Habana: Cuba rechaza las amenazas y advierte que sus costas no recibirán sin resistencia a quienes pretendan imponer sus intereses por la fuerza.
Mientras Washington insiste en la posibilidad de alcanzar un acuerdo bajo presión, el Gobierno cubano reafirma su rechazo a cualquier intento de intervención y mantiene su denuncia del bloqueo ante la comunidad internacional.