El presidente colombiano, Gustavo Petro, aseguró este sábado que «no son ciertas» las declaraciones de la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, quien afirmó que durante su visita de la semana pasada a Bogotá el mandatario le manifestó que algunos miembros del Tren de Aragua son sus «amigos».
Así lo afirmó el mandatario en Pasto, capital del departamento de Nariño (suroeste), donde explicó los avances en el proceso de paz territorial y expresó que cree que Noem «no entendió exactamente» lo que él estaba diciendo.
«Suele suceder por no aprender los idiomas. Yo no hablo inglés, error mío, (el inglés) lo leo ahí, medio medio», agregó el mandatario, quien dijo además que pidió a su equipo que «publicara la grabación de la reunión y nadie grabó», algo que tachó de «ingenuidad».
Noem señaló en una entrevista con Newsmax que durante la reunión que tuvo el 27 de marzo con Petro en Bogotá, el mandatario afirmó que «se malinterpreta a los miembros del Tren de Aragua, que en realidad solo eran personas que necesitaban más amor y comprensión» y, según la secretaria, Petro dijo que algunos «miembros del cartel eran sus amigos».
La secretaria, que definió su visita a Colombia como «polémica», dijo que la reunión con Petro duró una hora y media, a pesar de que estaba programada para media hora.
Según Noem, Petro empezó la entrevista «criticando» al Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.
«No es cierto que duré 30 minutos hablando contra Trump, sólo contesté las preguntas que ella me dijo sobre lo que pensaba yo del Tren de Aragua o del bloqueo (a Cuba) y dije lo que pensaba y sigo pensando», señaló el mandatario colombiano hoy.
Visión del Tren de Aragua
Petro agregó: «Yo qué tengo qué ver con el Tren de Aragua para defenderlo» y se preguntó «qué palabra usó en inglés el traductor para entender que estoy defendiendo al Tren de Aragua».
El presidente dijo que Noem le preguntó: «¿Qué piensa del Tren de Aragua?’ y dije la verdad, que hemos tenido una experiencia en Colombia, no sé si se esté comportando así en Venezuela o allá en los Estados Unidos, pero en Colombia han sido unos jóvenes excluidos por la migración forzada porque vivían bien en Venezuela».
«Los jóvenes tenían su televisión, su béisbol, tenían con qué pagarle la cerveza a la novia y se vestían como se visten los miamenses y se iban todos los domingos a comprar en Miami junto a la casa de Trump, y de pronto, como solo vivían del petróleo, pues les cerraron el petróleo y esos jóvenes vinieron a terminar en Bogotá y en La Guajira y en toda Colombia», indicó.
«Ahí esos jóvenes no encontraban la universidad, no encontraban la cultura, esos jóvenes eran los más excluidos en los barrios de los excluidos de Colombia y respondieron con violencia pero esa violencia no la puedo llamar terrorismo porque no es cierto», agregó Petro.
La visita de Noem a Bogotá hizo parte de una gira que comenzó en El Salvador, donde la funcionaria visitó la cárcel a la que Estados Unidos ha enviado a decenas de indocumentados que supuestamente hacen parte de la banda criminal transnacional llamada Tren de Aragua, que surgió en Venezuela, y concluyó el 28 de marzo en México.
Las declaraciones de la funcionaria contrastan con la cordialidad que ambos Gobiernos mostraron tras el encuentro en el que trataron asuntos migratorios y de seguridad e incluso firmaron una carta de intenciones para cooperar en un mecanismo biométrico con el fin de fortalecer la información migratoria.
¿Represalia por compra de aviones suecos?
En su discurso de hoy Petro se preguntó si los comentarios de Noem tienen que ver con la decisión de su Gobierno de comprar a la compañía sueca Saab una flotilla de aviones de combate para la defensa nacional, en vez de adquirirlos a Estados Unidos.
«Yo no sé si mi decisión de comprar los aviones de guerra a Suecia tenga que ver con estas últimas palabras que no son ciertas de la secretaria de Seguridad», afirmó el mandatario este sábado.
El 2 de abril Petro anunció que una flotilla de aviones caza Gripen, de la compañía sueca Saab, reemplazará los viejos Kfir, que Colombia tiene desde los años 80.
Entre las opciones para renovar la flota de cazas de la Fuerza Aeroespacial Colombiana estaban los F-16 de la estadounidense Lockheed Martin y los Dassault Rafale, de Francia, pero Colombia optó por los Gripen de Saab, al igual que lo hizo Brasil hace unos años. EFE