Mariana González de Tudares, hija del líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia y esposa del abogado Rafael Tudares Bracho —detenido desde enero de 2025—, denunció haber sido víctima de presuntas “extorsiones” destinadas a obligarla a convencer a su padre de abandonar su lucha política a cambio de la liberación de su esposo.
En un comunicado difundido a través de su cuenta en la red social X, González aseguró que fue objeto de tres episodios de extorsión, supuestamente provenientes de personas vinculadas a autoridades del país, de individuos relacionados con la Iglesia y de otros que afirmaban representar organismos importantes. Según su testimonio, estos hechos habrían ocurrido en sedes diplomáticas, espacios donde opera el Arzobispado de Caracas y oficinas de organizaciones defensoras de derechos humanos, y en todos los casos —afirmó— hubo testigos que escucharon íntegramente lo ocurrido.
“Eso configura un patrón de coacción y persecución indirecta contra una familia civil, utilizando la privación de libertad como mecanismo de presión política y personal”, expresó González, quien recalcó que “ser el yerno de Edmundo González Urrutia no es un delito” y calificó lo sucedido como una “arbitrariedad” y una “venganza política” dirigida contra su esposo.
La denunciante sostuvo además que el proceso judicial contra Rafael Tudares “es un fraude a la justicia”, al afirmar que no existen testigos, evidencias ni hechos demostrables que configuren delito alguno. Aclaró que nunca se le permitió acceder al expediente judicial ni recibir copia del mismo; sin embargo, indicó que su esposo, abogado de profesión, pudo revisar íntegramente su propio expediente y constatar la ausencia de pruebas en su contra.
Tras estas declaraciones, la Arquidiócesis de Caracas emitió un comunicado oficial en el que rechaza categóricamente cualquier participación en actos de extorsión o presión indebida contra familiares de presos políticos. El texto, firmado por el arzobispo metropolitano, monseñor Raúl Biord Castillo, responde directamente a las acusaciones formuladas por González de Tudares.
En el documento, la Arquidiócesis manifiesta comprensión por el dolor de la familia y expresa su respaldo a la solicitud de liberación de Rafael Tudares. Asimismo, recuerda que históricamente los obispos venezolanos han actuado como mediadores para facilitar el acceso a la justicia o la liberación de personas detenidas por razones políticas o ideológicas.
“El Arzobispado mantiene sus puertas abiertas para recibir a quienes lo soliciten. En ningún momento se ha realizado en la arquidiócesis ninguna extorsión o presión a familiares de detenidos ni a nadie”, señala el comunicado, que también destaca el acompañamiento pastoral brindado a numerosas familias de presos políticos, sin otro interés que procurar su bienestar.
La Arquidiócesis reafirma su compromiso, en línea con la Doctrina Social de la Iglesia, con la dignidad humana y la libertad de quienes sufren detenciones injustas, reiterando su llamado a la liberación de presos por motivos políticos. El pronunciamiento concluye con una exhortación a construir un futuro de colaboración, estabilidad y concordia, basado en la libertad, la verdad y la justicia, en consonancia con los llamados del Papa León XIV sobre la situación venezolana.