Las calles de Mérida latieron este domingo al ritmo de una misma plegaria. Con el corazón entrelazado en la fe y la esperanza, la feligresía de la Arquidiócesis de Mérida se congregó como una sola gran familia para vivir un acontecimiento de profunda trascendencia espiritual: la conmemoración de los 800 años del Tránsito de San Francisco de Asís y la clausura oficial de la Visita Pastoral del Nuncio Apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín.
Desde tempranas horas de la mañana, la brisa merideña acompañó a cientos de fieles que, a partir de las 8:00 a.m., llenaron de vida y devoción los espacios de la Iglesia Nuestra Señora de Belén, bajo la custodia de los Frailes Franciscanos Conventuales Menores. La jornada permitió recordar la vida y obra de San Francisco de Asís, con la participación de la comunidad educativa de los colegios Nuestra Señora de Belén y Jardín Franciscano de la capital merideña.
El ambiente estuvo marcado por el recogimiento espiritual, pero también por la alegría de compartir este encuentro de fe que reunió a sacerdotes, religiosos y laicos en torno al legado del santo de Asís.
Para garantizar la participación de la mayor cantidad de fieles, los arciprestazgos de Ejido-Mérida y El Chama unieron esfuerzos mediante la suspensión de las misas matutinas, permitiendo que toda la comunidad arquidiocesana se congregara en una sola celebración.
La jornada culminó con una emotiva Eucaristía en la Catedral Basílica Menor de Mérida, presidida por el Nuncio Apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín, acompañado por el arzobispo metropolitano de Mérida, monseñor Helizandro Terán, junto a sacerdotes del clero merideño.
Fue un día consagrado a la memoria del Poverello de Asís y a la alegría de sentirse Iglesia viva, cercana y bendecida. Mérida quedará marcada por este mensaje de paz y bien, que resonó en cada rincón de la geografía andina y fortaleció la fe de quienes participaron en esta histórica celebración.
JQ / CNP 23.851.