Los incentivos mensuales de 40 dólares para estudiantes universitarios y de 60 dólares para preparadores son insuficientes para cubrir las necesidades de sus beneficiarios, consideró Keta Stephany, secretaria de Información y Actas de la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (Fapuv), quien sostuvo que las becas deberían ser de al menos 150 dólares y las preparadurías de 250 dólares.
Durante una entrevista en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, Stephany planteó que el apoyo económico debe acompañarse de servicios de alimentación, atención médica y alojamiento para los estudiantes que vienen de otras localidades.
A su vez, pidió que las universidades administren los programas de becas y preparadurías, de acuerdo con las necesidades de cada institución.
Ampliar los beneficios estudiantiles
Stephany señaló que los estudiantes foráneos necesitan recursos para pagar una habitación y los pasajes, además de contar con comedores universitarios que ofrezcan alimentación en la mañana, al mediodía y en la noche, así como servicios médicos.
A su juicio, las becas deben asignarse de acuerdo con la necesidad económica de cada estudiante, determinada mediante evaluaciones de trabajadores sociales, y no en función de su promedio académico.
Sobre las preparadurías, explicó que quienes desempeñan esta labor prestan un servicio académico que exige formación y conocimientos. Sin embargo, advirtió que la baja compensación económica dificulta que los estudiantes asuman esas responsabilidades.
«Los muchachos no pueden asumir las preparadurías muchas veces, porque no hay una compensación que le permita a ellos cubrir sus gastos y sus necesidades», afirmó.
Las universidades deben administrar los programas
La representante de Favup sostuvo que los programas de becas y preparadurías deben formar parte del presupuesto universitario y quedar bajo la administración de cada institución.
A su juicio, los trabajadores sociales pueden identificar a los estudiantes que necesitan apoyo económico, mientras que las escuelas y cátedras pueden determinar cuántos preparadores requieren y evaluar las credenciales de los aspirantes.
Paralelamente, advirtió que las restricciones presupuestarias afectan la capacidad de las universidades para mantener y ampliar su personal académico. Según planteó, las instituciones necesitan recursos para pagar a sus trabajadores, reponer a los profesores que se retiran y abrir nuevas secciones en las cátedras existentes.
La falta de presupuesto, agregó, también ha limitado la apertura de turnos nocturnos. Por ello, solicitó ampliar los recursos destinados a las universidades para recuperar esa oferta académica y aumentar la disponibilidad de cupos en las instituciones del país.
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