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Habitantes de diferentes zonas del municipio Iribarren, en el estado Lara, alzaron su voz de protesta ante los cortes eléctricos que son cada vez más recurrentes. Denunciaron que las interrupciones, que pueden durar entre 4 y 6 horas continuas o repetirse en un mismo día, están afectando gravemente la calidad de vida de los grupos muy vulnerables como los niños y los adultos mayores.
Para los niños, la falta de falta de suministro eléctrico se ha convertido en una barrera para su educación y estabilidad emocional. Maribel Gutiérrez, docente y madre afectada del sector El Caribe, señaló que los pequeños no pueden descansar bien, lo que genera que lleguen a las aulas de mal humor y que su rendimiento escolar se vea comprometido.