La acusación federal presentada por fiscales estadounidenses contra el expresidente cubano Raúl Castro reavivó uno de los episodios más tensos en la historia reciente entre Estados Unidos y Cuba, casi tres décadas después del derribo de dos avionetas civiles frente a las costas cubanas, hecho en el que murieron cuatro personas.
El anuncio fue realizado este miércoles por funcionarios del Departamento de Justicia en Miami, en el marco de un homenaje a las víctimas del incidente ocurrido el 24 de febrero de 1996. Los cargos incluyen asesinato y destrucción de aeronaves, y apuntan al supuesto papel de Castro —entonces ministro de Defensa de Cuba— en la operación militar que terminó con el derribo de los aviones del grupo de exiliados cubanos Hermanos al Rescate.
Según las autoridades estadounidenses, dos cazas MiG-29 de fabricación rusa dispararon misiles contra las avionetas civiles Cessna cuando volaban al norte de La Habana, en una zona que Washington sostiene estaba fuera del espacio aéreo cubano. Las cuatro personas a bordo murieron en el ataque.
La acusación se produce en medio de una nueva escalada de tensiones entre ambos países bajo la administración del presidente Donald Trump, que ha endurecido su política hacia La Habana tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a comienzos de este año.
Desde entonces, Washington incrementó las sanciones y restricciones económicas contra Cuba, incluyendo medidas que afectaron el suministro de combustible a la isla, agravando la crisis energética y económica que enfrenta el país caribeño.
Durante el anuncio, el secretario de Estado Marco Rubio llamó al pueblo cubano a impulsar cambios políticos y económicos que permitan un acercamiento con Estados Unidos.
“En Estados Unidos estamos listos para abrir un nuevo capítulo en la relación entre nuestros pueblos”, expresó Rubio en un mensaje en español, en el que responsabilizó al liderazgo cubano de impedir una mejora en las relaciones bilaterales.
La respuesta del gobierno cubano no tardó en llegar. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, acusó a Rubio de mentir y de intentar justificar una política agresiva contra la isla.
Aunque Raúl Castro dejó la presidencia en 2018 y abandonó oficialmente el liderazgo del Partido Comunista en 2021, analistas y funcionarios estadounidenses consideran que aún mantiene influencia dentro del sistema político cubano.
No obstante, expertos consideran poco probable que el exmandatario, de 94 años, sea detenido o extraditado a corto plazo. La acusación, señalan, tendría un fuerte peso simbólico y podría utilizarse como herramienta de presión diplomática en futuras negociaciones con La Habana.
El caso revive además una investigación iniciada en los años noventa, cuando autoridades estadounidenses analizaron no solo el derribo de las avionetas, sino también supuestos vínculos de altos mandos cubanos con operaciones de narcotráfico en América Latina.
En aquel momento, durante la presidencia de Bill Clinton, cuatro personas fueron acusadas formalmente por el incidente, entre ellas pilotos de la Fuerza Aérea cubana y miembros de una red de espionaje. Sin embargo, Raúl Castro nunca enfrentó cargos directos debido a preocupaciones diplomáticas y de política exterior.
El derribo de las avionetas marcó un punto de quiebre en las relaciones entre Washington y La Habana y endureció la política estadounidense hacia el gobierno cubano en los años posteriores al fin de la Guerra Fría