La crisis de servicios públicos en la ciudad de Mérida sigue escalando, manifestándose de forma crítica en la infraestructura vial y la movilidad urbana.
En un recorrido realizado por las principales arterias de la entidad, especificamente en la intersección de la calle 26 con la avenida 3 en pleno centro de la ciudad se pudo evidenciar el colapso que genera la falta de energía eléctrica combinada con la ausencia de una gestión de tránsito eficiente ante la fallas obvias del sistema de semaforización.
Y es que los semáforos inoperantes debido a los constantes cortes de luz obligan a conductores de vehículos particulares, transportistas y motorizados a disputarse el paso en cada cruce, transformando las horas pico en un riesgo latente de accidentes.
A esta situación se suma el avanzado estado de deterioro de la capa asfáltica, donde grietas y baches de gran magnitud dificultan aún más el flujo vehicular y comprometen la integridad mecánica de las unidades, y muchas veces los motorizados terminan volcados en plena vía.
La falta de autoridades de tránsito en estos puntos neurálgicos agrava el problema, dejando a los peatones en una situación de vulnerabilidad extrema al intentar cruzar entre el desorden.
Mientras la ciudad intenta mantener su pulso comercial, la precariedad de los servicios básicos y el olvido de la infraestructura vial continuan mermando la calidad de vida de los merideños, quienes exigen soluciones urgentes ante un sistema que parece haber colapsado por completo. JQ, CNP 23.851.