miércoles, agosto 5, 2026
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Consumidores gastan hasta 30 dólares más en alimentos cada quincena para comer lo mismo

por Redacción web

Desde hace al menos una década, ir al mercado en Venezuela se convirtió en una tarea difícil para cualquier familia y la dificultad se renueva cada semana. En medio de las distorsiones económicas, los precios de los alimentos suben constantemente y la gente se siente cada vez más empobrecida, según constató El Pitazo en un recorrido por mercados populares.

El problema es que los sueldos siguen congelados y los ciudadanos tienen que ir a los comercios con la calculadora del teléfono en la mano porque la mayoría tiene un límite de dinero y no se pueden pasar ni un solo bolívar.

Los consumidores denuncian que cada quince días tienen que gastar al menos 30 dólares más que la quincena anterior para comprar exactamente lo mismo, lo que representa un aumento de 22.562 bolívares, según la tasa BCV de este 4 de agosto, que desajusta el presupuesto familiar.

Cristina Manaure, habitante de los Valles del Tuy, en el estado Miranda, contó a El Pitazo que hizo mercado el 2 de agosto y salió impactada después de pagar.

“El dinero ya no vale nada. Gasté 3.800 bolívares en un solo kilo de queso blanco; 2.750 en un kilo de pollo y 1.690 bolívares por medio cartón de huevos. Hasta hacer una ensalada es un lujo: el kilo de tomate me costó 970 bolívares, la papa está en 990, la cebolla en 760 y el pimentón llegó a 1.200. Uno va al mercado y sale con las manos casi vacías”, lamentó.

Reducir las compras o seleccionar los alimentos menos costosos es parte del dilema que enfrentan los ciudadanos a la hora de hacer mercado. Esta situación obliga a las familias a cambiar por completo su forma de alimentarse. Ya no se compra lo que la gente quiere o provoca comer, sino lo único que se puede pagar con los ingresos del mes.

“Yo compré una mantequilla pequeña, un arroz, una harina y un jabón de lavar. En eso gasté más de 7.000 bolívares (9,35 dólares)”, dijo María Vargas, una pensionada que reside en Catia, al oeste de Caracas. 

Explicó que su consumo de carne se ha visto reducido considerablemente debido a su costo. “Siempre compro medio kilo o menos, pero lo que más compro es pollo, que es más barato y eso que cuento con algo de ayuda de mis hijos, si contara solo con la pensión creo que no comería”, apuntó. 

En Catia, el kilo de carne en algunos negocios va desde los 7.450 (9,95 dólares) hasta los 10.000 bolívares (13 dólares), dependiendo del corte; mientras que el pollo ronda los 2.400 bolívares por kilo (3,2 dólares).

Rosalía Sequera, quien vive en la región de los Valles del Tuy, explicó cómo afecta la situación a la economía de su hogar. “A la hora de preparar la comida hay que hacer maromas y economizar todo lo que se pueda para que rinda. Uno camina muchísimo buscando ofertas de local en local para ahorrarse unos pocos bolívares. En la cocina tenemos que inventar, reducir las porciones y estirar los alimentos para que los muchachos puedan comer completo”, aseguró.

Al igual que Sequera, Rosalba Nieto coincidió en que debe caminar para buscar los mejores precios y “estirar” un poco el dinero. “Por ejemplo, los huevos bajaron un poquito en algunos sitios, de 2.000 y algo (bolívares) ahora se pueden conseguir en 1.700 bolívares (2,27 dólares por medio cartón), pero hay que caminar”, señaló.

El Cendas-FVM informó que la canasta alimentaria familiar de junio se ubicó en 756,45 dólares. Este monto representa el gasto mínimo que debe hacer un hogar de cinco personas para asegurar su comida. Aunque el indicador del Cendas-FVM disminuyó 2,1% en dólares con respecto a mayo, la percepción de los ciudadanos es de aumento constante.

La secretaria Florencia Ramírez considera que cada mes debe gastar más dinero en menos productos, aunque pareciera que los precios se mantienen. “Yo antes compraba cuatro kilos de milanesa, ahora compro dos, porque si compro los cuatro kilos más la charcutería que normalmente compro, me paso demasiado. No sé por qué, porque el precio del pollo y de la carne se mantiene, no le encuentro explicación”.

En los mercados populares, los vendedores también notan un cambio. Aseguran que los consumidores compran poca cantidad de carne de res y pollo. Ahora la prioridad son las harinas, el arroz, los granos y las verduras, porque son más baratas.

Julio Cárdenas, comerciante con años trabajando en un mercado popular en el estado Miranda, confirma que las ventas han bajado mucho. «La gente ya no viene a pedir un kilo de carne o de pollo. Ahora caminan, preguntan y se llevan apenas medio kilo de lo más barato. Uno trata de mantener los precios, pero a nosotros también nos sube la mercancía todas las semanas y la clientela cada vez compra menos», explicó. 

Para más información www.elpitazo.net

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