El mercado cambiario venezolano registra un nuevo pico en las cotizaciones paralelas al rebasar la barrera de los 1.000 bolívares por dólar en las plataformas de criptomonedas, en medio de una reducción sostenida en las intervenciones de divisas por parte del Banco Central y ante las proyecciones de un incremento en el gasto público para el cierre del año | Bloomberg
La moneda venezolana alcanzó una marca inédita en las cotizaciones informales al superar los 1.000 bolívares por dólar en las plataformas de criptomonedas, un indicador que opera en el país como referencia para el tipo de cambio no oficial. La dinámica ha llevado a que la brecha entre la tasa oficial fijada por el ente emisor y el valor del mercado paralelo se expanda hasta un 15%, reflejando una volatilidad que desafía las dinámicas operativas de la economía nacional.
El comportamiento del tipo de cambio coincide con un descenso progresivo en la oferta de divisas que coloca el Ejecutivo en el sistema financiero. Tras haber recurrido a la inyección regular de divisas monetarias para frenar el ritmo de depreciación del bolívar, los datos más recientes señalan que la colocación de fondos ha descendido a sus niveles más bajos de los últimos meses, sumando en septiembre un aproximado de 1.400 millones de dólares.
En lo que va de año, el desembolso gubernamental para contener la tasa cambiaria supera los 12.000 millones de dólares provenientes de la renta petrolera. Pese a este flujo continuo, las intervenciones bancarias resultan cada vez más costosas en un esquema donde la liquidez en moneda extranjera disminuye frente a las necesidades de la economía interna.
Perspectivas fiscales y liquidez al cierre de año
Ante este panorama, el Banco Central de Venezuela aplicó normativas orientadas a contener la masa de moneda nacional en circulación dentro del circuito bancario. No obstante, las proyecciones financieras anticipan que la efectividad de estas medidas enfrentará mayores presiones operativas con el incremento estacional del gasto público característico del último trimestre.
«El gasto público tendrá que aumentar en octubre», destacaron los analistas de la firma Síntesis Financiera en un informe sobre la coyuntura económica local, donde además agregaron: «Prevemos una aceleración del 20% en el gasto público, algo habitual en el cuarto trimestre».
La estrategia de mantener bajo control el valor cambiario responde al objetivo de desacelerar el ritmo de los precios al consumidor, que hasta el noveno mes del año registraron un incremento acumulado de 225,3%. Mientras los analistas advierten que la efectividad de las intervenciones cambiaras dependerá de la disponibilidad de divisas, los agentes económicos monitorean la evolución del mercado alternativo de cara a las presiones financieras de fin de año.