La ganadora del Premio Nobel planea su regreso desde el exilio en Panamá, en medio de un choque con el gobierno interino respaldado por Estados Unidos.
CIUDAD DE PANAMÁ.— María Corina Machado se levanta cada día a las 6:00 de la mañana en un apartamento prestado por un amigo cerca de la costa del Pacífico. Luego vuelve a concentrarse en lo que considera la apuesta más importante de su vida: regresar a Venezuela para impulsar nuevas elecciones.
“No puedo liderar el proceso desde el extranjero”, afirmó Machado en una entrevista concedida el mes pasado en Ciudad de Panamá. “Ha llegado el momento de regresar”.
Desde que salió de Venezuela disfrazada en diciembre pasado para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega, Machado ha pasado nueve meses en el exilio diseñando una estrategia detallada para movilizar nuevamente a su movimiento político dentro del país. Su objetivo es impulsar una transición democrática, mientras el presidente Donald Trump respalda firmemente al gobierno interino que ella aspira a reemplazar.
Aunque Machado está preparada para partir en cualquier momento, la fecha de su regreso sigue siendo incierta. Según explicó, la llamada para regresar podría llegar en diez minutos, diez días o incluso más adelante. Está dispuesta a entrar a Venezuela por tierra, mar o aire.
Machado imagina sus primeros meses recorriendo los 23 estados del país, retomando la campaña territorial que le permitió construir un movimiento nacional. Ahora busca reactivar esa red de base para impulsar una transición democrática.
“Me veo recorriendo todo el país, llegando hasta las comunidades más pequeñas, sentándome a escuchar a madres, trabajadores, agricultores, empresarios, conductores, estudiantes, maestros, médicos, a todo el mundo”, expresó.
La prioridad de su equipo desde el primer día sería sentar las bases para unas elecciones presidenciales rápidas, en las que tiene previsto participar, incluyendo la actualización del registro electoral. También proyecta la realización de miles de asambleas ciudadanas en todo el país para recoger propuestas de los venezolanos y convertirlas en prioridades para un plan nacional de transición.
Machado y su equipo aseguran que no solo están haciendo campaña. También están planificando cómo gobernar, identificando posibles responsables para instituciones del Estado en áreas como educación, salud, justicia, Fuerza Armada y economía.
Respecto a la relación con Estados Unidos, Machado sostiene que una Venezuela democrática sería un aliado natural de Washington. Ha señalado que ampliaría la cooperación en materia de inteligencia, combate al narcotráfico y lucha contra grupos criminales en la frontera.
“Les he dicho a todos: vayan a Venezuela”, afirmó sobre inversionistas extranjeros interesados en el país. “No les estoy diciendo que esperen”.
Sin embargo, sigue siendo incierto cuánto de esa agenda podrá ejecutar. Machado regresaría a un país donde buena parte del aparato estatal y de seguridad mantiene una posición hostil hacia ella.
Delcy Rodríguez ha advertido que Machado deberá “responder ante Venezuela” por respaldar la operación militar estadounidense que provocó la salida de Nicolás Maduro. Por su parte, el ministro de Interior, Diosdado Cabello, declaró: “La estamos esperando, pero será mejor que venga rápido”.
“Mi presencia en Venezuela no es un desafío”, afirmó Machado. “Parte de mi esfuerzo ha sido explicar que es exactamente lo contrario. Es una contribución al proceso”.
Machado también ha endurecido sus críticas hacia el gobierno con el que Washington ha decidido trabajar.
“Delcy Rodríguez representa el caos”, dijo. “Todo lo que ha hecho, lo ha hecho mediante la coerción”.
Asimismo, aseguró que el gobierno de Rodríguez es “absolutamente incompetente, incapaz de administrar siquiera una tienda de esquina”.
Los terremotos del 24 de junio, que dejaron miles de fallecidos en Venezuela, marcaron un punto de inflexión para ella.
“Se abrió un abismo en nuestro país”, afirmó Machado al describir el aumento del malestar ciudadano por la respuesta gubernamental. “Para mí, algo se rompió definitivamente y eso aceleró todo”.
Algunos aliados de Machado temen que mientras más tiempo permanezca fuera de Venezuela, más impulso pueda perder su movimiento.
“Me lo he cuestionado muchas veces”, reconoció. “Obviamente, habría querido regresar hace mucho tiempo, y todo el mundo lo sabe”.
Durante una reciente caminata por las calles del Casco Viejo de Ciudad de Panamá, simpatizantes se acercaron a saludarla y pedirle fotografías. Uno de ellos le dijo:
“La próxima vez que te vea, espero verte en Miraflores. ¿Cuándo vas a regresar?”.
Fuente: The Wall Street Journal (WSJ)
Por Vera Bergengruen
Artículo original: “Inside Machado’s Plan to Return to Venezuela and Revive Its Democracy” (Dentro del plan de Machado para regresar a Venezuela y revivir su democracia).