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El colapso del sistema de salud en el estado de La Guaira, gravemente afectado por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el pasado miércoles (24/6), provocó el traslado masivo de cientos de heridos hacia la capital, Caracas.
La llegada constante de pacientes durante las últimas horas ha sobrecargado la red hospitalaria de la ciudad, generando un escenario de extrema presión y movilización.
Las salas de emergencia y de espera de los principales centros médicos de la capital —como los hospitales Dr. Miguel Pérez Carreño, Periférico de Catia, José María Vargas y Domingo Luciani— operan por encima de su capacidad máxima.
El ambiente es de intensa preocupación, con pasillos repletos de familiares y amigos que esperan angustiados noticias médicas sobre los sobrevivientes de la tragedia.
En las salas de urgencias, que ya atendían a los heridos de la propia capital, la solidaridad de la población civil se ha convertido en un pilar indispensable para evitar un desabastecimiento generalizado. Desde el jueves (25/6), voluntarios han organizado jornadas para entregar donaciones de alimentos, agua, jugos e insumos médicos esenciales, materiales que históricamente presentan una escasez crónica en los hospitales públicos del país.
En una entrevista concedida al diario El Nacional, Rodolfo Salcedo, médico residente de Medicina Interna en el Hospital Pérez Carreño, relató que los equipos de salud han trabajado de forma ininterrumpida y al límite de sus fuerzas.
Según el médico, los pacientes provenientes de las zonas afectadas están siendo atendidos por médicos, enfermeros y personal auxiliar “con todos los recursos disponibles”.