Ante la falta del aumento de sueldos justos y la ausencia de respuestas por parte del Gobierno venezolano, los trabajadores públicos, jubilados y pensionados salieron una vez más a las calles del país a exigir reivindicaciones salariales, pues aseguran que viven en pobreza extrema.
«Estoy en pobreza extrema porque jubilarse en este país es pasar a una condición de indigencia. Vivo de las remesas de mis hijos y nunca imaginé estar así porque antes uno podía comprarse hasta un carro con lo que uno cobraba, ahora ni para un electrodoméstico», precisó Naucela Gudiño, jubilada del sector salud.
En distintas regiones del país lograron llegar hasta las inspectorías del trabajo, pero en el caso de Caracas el panorama fue distinto debido a que funcionarios policiales no permitieron que los manifestantes llegaran hasta el Ministerio del Trabajo. Desviaron la movilización y solo pudieron marchar hasta la sede de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), en donde finalizaron la actividad.
«Estamos en la calle por un salario digno«, fue la consigna que acompañó a los manifestantes este lunes, 23 de marzo. Las pancartas también eran protagonistas de la movilización, pero grupos de motorizados arrancaron estos carteles para sabotear la actividad, según denunciaron los dirigentes gremiales, quienes además precisaron que se trataba de colectivos.
«Nos robaron las pancartas y lo denunciamos de manera verbal ante la Fiscalía. Hoy nos trataron como unos ciudadanos de segunda y no nos permitieron ejercer nuestro derecho a una protesta. Intentan generar miedo, pero vamos a seguir insistiendo porque Venezuela tiene que volver a ser un país democrático y necesita urgente una transición política», indicó Ana Rosario Contreras, representante del Colegio de Enfermeras de Caracas.
Contreras aseguró que en la movilización del pasado 12 de marzo se movilizaron más de 30.000 trabajadores en todo el territorio nacional y esto generó incomodidad en las autoridades del Gobierno, pues observaron a todos los gremios organizados.